Una victoria sin premio

El conjunto axárquico fue superior al Ourense. Fran Extremera (La Opinión de Málaga)

Hubo triunfo, pero no carambola, y el Clínicas Rincón Axarquía se quedará sin ´caramelo´, fuera de la Copa LEB Plata. El conjunto de Torre del Mar cumplió con su parte del trato y derrotó al Ourense Grupo Juanes: 81-68. El problema llegó desde las otras dos pistas donde el Clínicas también ´jugaba´. Los hombres de Paco Aurioles necesitaban que el Hoteles Almería cayera en casa frente al Cáceres 2016 y que el Akasvayu hincara la rodilla, por una renta determinada de puntos, en su visia al Caja Rioja.Semejante coyuntura no llegó a producirse. Todo lo contrario, Almería y Akasvayu sacaron adelante sus compromisos. Lo hicieron con autoridad y solvencia. Otra vez será.La meta ahora para el cuadro axárquico es seguir en la ´pomada´, en la parte noble de la tabla, y apostar por los ´play off´. "Vamos a ascender este año", comentaba el ´presi´ y mecenas del club, Manuel Rincón, mientras apuraba un pitillo al término del encuentro. "He sufrido mucho al final", admitía. Para evitar sufrimientos innecesarios, el equipo malagueño deberá aumentar las prestaciones ofrecidas anoche ante el Ourense. No necesitó su mejor versión el Clínicas ante los gallegos, un rival de menor pedigrí. Le bastó con Paulao Prestes, un tipo a quien la LEB Plata se le queda corta: 21 puntos, 14 rebotes y 40 de valoración. El brasileño es la piedra angular de este equipo. Lo volvió a demostrar anoche en el pabellón veleño con una exhibición portentosa. Dominó los aros, intimidó y se comió a sus pares. Sergio Scariolo, técnico del Unicaja, tomó buena nota desde el palco. El Ourense estuvo siempre dentro del partido. Se mantuvo ahí, al acecho, y no por sus méritos, sino por los fallos y los errores locales. Cuando el Clínicas se sintió herido (69-68) le dio un giro de tuerca a su defensa. O quizá el Ourense sintió miedo, pánico a hincarle el diente al partido. Los gallegos no vieron aro en los cinco últimos minutos. El Axarquía aprovechó el regalo y apretó el acelerador. Al final, 81-68. Otro triunfo más. Aunque éste, sin la alegría de la Copa. Un torneo que, por ahora, deberá esperar.
Fali Molina Guerra
La Opinión de Málaga